DICCIONARI D'AUTORS I OBRES DE RELIGIOSOS CARMELITES DESCALÇOS A LA PROVÍNCIA DE SANT JOSEP DE CATALUNYA I TERRES DE PARLA CATALANA (1586-1835)

 

Maria GrÓcia de Santa Teresa, Pinˇs RocabertÝ (c. 1650-1705)

Maria (Gràcia) Pinós Rocabertí va néixer a Barcelona cap a 1650. Era filla de Josep Galceran de Pinós Santcliment i de Perapertusa, senyor de Santa Maria de Barberà, mestre de camp general de l’exèrcit de Catalunya i un dels caps del bàndol revolucionari català el 1640. Molt crític amb els abusos de l’administració francesa, fou desterrat del Principat cap al 1643. Confinat a Gènova, la seva família intermedià per al seu retorn i li va concertar matrimoni amb la que fou la seva segona esposa, Maria de Rocabertí i d’Alentorn, baronessa de Montbui i de Rialp, neboda de la fundadora Estefania de Rocabertí. La núvia era filla de Miquel de Rocabertí-Tagamanent-Descoll i d’Icard, i de Maria d’Alenton i de Salbà.

Els germans de Maria, vinculats culturalment a l’Acadèmia dels Desconfiats, es comprometeren políticament amb l’austriacisme durant la guerra de Successió:

Josep Galceran de Pinós i Rocabertí va rebre de Felip V el marquesat de Santa Maria de Barberà (12.7.1702). Li va ser conferida la grandesa d’Espanya per l’arxiduc Carles d’Àustria el 18.8.1707. Va morir el 1718. Casat amb Agustina d’Urries i de Gurrea, el seu fill, Esteve de Pinós i d’Urries (1687-1709), ingressà el 1703, als 16 anys d’edat, a l’Acadèmia Desconfiada.

Miquel de Pinós i Rocabertí (1667-1713) fou senyor de Seròs, Rialb i la Torre Salbana, que heretà de la branca familiar dels Alentorn. Formà part de la conspiració austriacista de 1704, i fou premiat per l’arxiduc Carles amb el títol de marquès d’Alentorn el 1705. El 1706, quan Barcelona fou assetjada per l’exèrcit borbònic, aconduí a la ciutat reforços des de Girona. Coronel del regiment de la Diputació del General des de 1707.

Joan de Pinós i Rocabertí (1670-), cavaller de Sant Joan de Jerusalem, fou superintendent de l’Acadèmia dels Desconfiats. Casat el 1706 amb Ramona Roger de Llúria, fou mestre de camp de l’arxiduc i gentilhome d’entrada. Participà a la Junta de Braços de 1713.

El 1666, Maria de Pinós va contreure matrimoni amb Antoni de Copons del Bullidor i de Grimau, cinquè senyor d’Espitlles i setè de Bullidor, i cosenyor de la baronia d’Eramprunyà (Gavà, Castelldefels, Begues). El nuvi era fill de Ramon de Copons d’Aiguaviva de Tamarit, senyor d’Espitlles i d’Agnès de Grimau i de Vilafranca (que havia ingressat amb la seva germana el 1629 al monestir de Jonqueres, quan només comptava 8 anys).

El seu espòs va ser inculpat de la mort d’un familiar del virrei de Catalunya (Gaspar Téllez-Girón y Gómez de Sandoval, duc d’Osuna, d’Uceda i marquès de Peñafiel, fou virrei entre 1667-1669), i va fugir del Principat per eludir l’acció de la justícia. Devia gaudir, però, de certa protecció del seu entorn familiar, ja que el seu oncle, Jaume de Copons i d’Aiguaviva Tamarit, ardiaca d’Andorra, fou diputat eclesiàstic i presidí la Generalitat de Catalunya (1662-1665), a més de ser bisbe de Vic (1665-1673) i de Lleida (1673-1680).

Després d’un curt i desgraciat matrimoni, i davant la reprovable conducta del seu espòs, la parella va decidir separar-se i demanar el divorci, i Maria tornà a viure la llar paterna. Mort el pare, va entrar en desavinences amb la mare, i se n’anà a viure amb una germana seva fins que va posar casa pròpia. Obtingut el divorci, decidí fer-se religiosa, però aquí començà un enfilall de dissensions familiars per temes patrimonials.

Vest.: 29.11.1692. Tot i tenir 43 anys, i el marit fugit durant molt de temps del Principat, acusat d’un crim, i mort ja el 1686, va haver de demanar el consentiment familiar per la professió. Com que, a causa dels plets per l’herència, no podia disposar dels seus béns, va ser forçós que el seu nebot, el comte de Savallà, la dotés. 

Prof.: 11.6.1694.

Va morir el 13.5.1705.

De la seva nota necrològica:

“Siendo en el año el mes de mayo el más gustoso y fragante por la amenidad y copia de flores que se ostentan en los jardines, donde sus dueños pueden cogerlas a la maxor sazón, lo executó el de Cielo y Tierra en éste de Theresa el presente año de 1705, cogiendo para sí, en el espacio de un día tres otro dos hermosíssimas flores tan religiosamente unas entre sí, que me ha parecido fuera agraviarlas si las desuniera en esta ocasión, pero por la distancia de años y estados será preciso hablar de quiscuna en particular, enpezando por la última que entró en religión, por ser la que primero fue llevada a aquel tálamo celestial, y esta fue nuestra querida hermana María Gracia de Santa Theresa, hija legítima y natural de los excelentísimos señores don Joseph de Pinós y Perapertusa y doña María de Rocabertí y Alentorn, sobrina de nuestra fundadora la madre Estefanía de Rocabertí, de las mexores casas de este Principado. El primer fruto que Dios les encomendó fue nuestra María Gracia, que fue educada en todo conforme a su grandeza, y salió la hija muy igual en todo, y desde sus primeros años adornada de todas las prendas de naturaleza, tanto de hermosura y donayre, como de las demás que pueden ser apetecibles a una señora, por lo que se llevava los ojos de muchos señores, sus iguales, y agradado su padre de uno que en algo parezía inferior, ahunque muy calificado y de grandes conveniencias, la casó con él, y como de estos casos por milagro suelen suceder, no quiso Nuestro Señor obrarle con María Gracia, pues en lugar de contentos encontró amarguras, que al principio llevó con mucha cordura, dissimulándolo a sus padres, y siendo el cavallero en todo divertido y muy mosso, no atendía a lo mucho que devía a su esposa, sino a su natural (que ahunque galán) desimbuelto.

Sucedió en esta Ciudad, siendo virrey el señor Duque de Orzuna que mataron un cavallero muy principal de su familia, y de grande estimación suya, y llevando el caso como se requiere, fue culpado don Antonio de Copons y Grimau, esposo de doña María Gracia, por lo que le fue forsosso ausentarse de todo este Principado, y en su ausencia a descobrir el cielo lo mucho que padezía nuestra María Gracia, y a cargarle el Señor en todo su cruz.

Precisados sus padres, por el grande amor que le tenían, de bolvérsela a su casa, pidiéndolo assí el marido, empezaron los pleytos que en semejantes casos se acostumbran, y nuestra María Gracia a su retiro, que con trabaxos y penas passó lo más florido de su mossedad marchitando esto su bellesa, passándosse con esto muchos años, y en ellos adquiriendo virtudes, pues haviendo passado a mexor vida su padre, de quien experimentava más cariño que de la madre, le fue preciso el hirse a vivir con una hermana suya que era la niña de sus ojos y se lo merezía en todo por lo mucho que en sus finezas experimentava. Salieron a muestra madre María Gracia muy favorables las causas y calificado el divorcio, viviendo desta suerte hasta muerto el marido, que fue el año [en blanc], y como quedasse ella con hartas conveniencias por lo crecido de su adote, determinó ponerse casa por sí y conforme a su persona, pero dexando toda superfluhidad, aumentando con estos su retiro y devociones, con lo qual se le encendió más el corazón, y como Ave Féniz para renazer en su cría de ser carmelita descalsa. Pero su poca salud (cosecha de los muchos trabaxos que havía padezido) le causava algún reparo para emprender tan estrecha vida, mas lo venció todo el amor y desseos que de hazer por el Señoría ten, por lo que fue disponiendo sus cosas y entrada en nuestra religión. Mas, hallándose con la edad de quarenta y tres años, le fue necessario dispensación de nuestros padres, la que solicitó por medio de su confessor, resuelta de dar muchos aumentos de rentas al convento, y assí tomó el santo ábito sin dar razón a ninguno de sus deudos a los 29 de noviembre del año de 1692, enpezando su carrera con todas veras, y el ver a una muger tan echa a todas las calidades de niña se nos llevava el corazón a todas que la acompañamos en su contento. Pero, envidiosso el demonio de tanta perfección y gusto, siendo el padre de la discordia, tramó cómo desesperar a nuestra novicia, y porque le fuesse más sensible quiso fuesse por su sangre mesma, pues su madre le tomó pocessión de toda su hazienda, dexando a nuestra María Gracia desnuda del todo, lo que sintió muchíssimo, por rezelar la echaríamos luego de convento. Mas, agradada la comunidad de sus procederes, se le offrecieron todas gustosas, alentando del todo su corazón tan fervoroso que a los exercicios de los seis meses hizo su profesión, y escrita la puso a los pies de una Virgen muy devota del coro; lo que dio después mucho qué discurrir, corriendo los pleytos. Y, quedando a nuestra María Gracia tan desnuda como se ha dicho, lo que más sentía era la diversidad de parezeres que le daban, y los más, suspendiéndole su professión, que dezían ser inconveniente, lo que la detuvo cerca de año y medio; sentíalo ella mucho, y compadezido su sobrino, el señor conde de Zavellá, de ver a su tía tan afligida, se ofreció en darle la adote y quanto necessitare. Por lo que, agradezida nuestra hermana, le nombró por su heredero, y hizo sus votos con toda alegría, continuando su carrera con mucha edificación y con tal desnudez como si no huviesse dexado nada, era gustosa pobre por Christo. Fue enpleada en algunos oficios, que exejutó con toda satisfación, cargándosele después las enfermedades, que la calentura era casi continua [...]”

 

OBRA

1. Poesia.

Composà nombroses cobles: “Esto dezía aquella enamorada de la Cruz, que con su carga le componía muchas coplas [...]”

 

BIBLIOGRAFIA

Al ingreso de la hermana María Gracia de Santa Theresa, religiosa novicia corista descalça de, Convento de la Purísima Concepción de Barcelona (que en el siglo se llamava Doña María Gracia de Copons y de Pinós, viuda del noble Don Antonio de Copons y de Grimau). No le comprende la disposición del real privilegio concedido, por el serenísimo Señor Rey Don Jayme el Primero…, que pretenden los ilustres y nobles doña María y don Joseph Galceran de Pinós y de Rocabertí, madre y hermano de la novicia, aplicarse a su ingresso. En la causa de competencia y contención ante mí, el muy ilustre Señor don Miquel Joan de Taverner y de Rubí, arcediano mayor y canónigo de la Santa Iglesia Metropolitana de Tarragona, meritíssimo canciller destre Principado de Cataluña. Barcelona: Rafael Figueró, 1693. // Francisco José Morales Roca. Próceres habilitados en las Cortes del principado de Cataluña. Madrid, 1983, p. 94. // Història de la Generalitat de Catalunya i dels seus presidents, III. Barcelona: Generalitat, 2003. // Antoni Simon i Tarrés. Del 1640 al 1705: L'autogovern de Catalunya i la classe dirigent catalana en el joc de la política internacional europea. València: PUV, 2011, p. 53-56, 301. // Els Copons d’Espitlles (Penedès) [recurs en línia]. http://www.ieshugroger.com/malmercat/historia_arbre_copons_espitlles.htm [Consulta: 29/05/2014]


ARXIU

ACD, Llibre de difuntes. // ACA, Reial Audiència, Plets civils, 1969: Causa de los nobles doña María y don Josep Galcerán de Pinós y de Rocabertí, contra la reverenda priora del convento y monasterio de Carmelitas Descalzas de Barcelona y sor María Gracia de Santa Teresa (antes de Copons y de Pinós). // RAH, ms. 9/325: General Genealogías de doña Ana María y doña Inés de Grimau y de Villafranca, presentadas para sus ingresos en el monasterio [...] [versió digital].

[MGC]

 

 

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